25 DE JUNIO DÍA DEL LIBRO PARAGUAYO

El libro paraguayo tiene casi cuatro siglos de vigencia, desde que don Ruy Díaz de Guzmán estampó su firma al finalizar sus Anales del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata.

¿Por qué el 25 de junio es el Día del Libro Paraguayo? Porque un día como ese, pero hace 396 años, don Ruy Díaz de Guzmán, el primer historiador paraguayo, puso punto final y rubricó con su firma su libro, con el que arrancó la historia del libro paraguayo.

La obra de Ruy Díaz de Guzmán, dice el historiador Roberto Quevedo Pfannl, “fue la base de toda la historiografía del Plata por más de doscientos años”. Sobre la misma dice Quevedo Pfannl “permaneció inédita hasta el año 1835. Su autor escribió su dedicatoria al duque de Medina Sidonia, el 25 de junio de 1612 en La Plata”.

Como ni la obra original ni las copias de la época llegaron hasta nosotros, la obra de Guzmán que conocemos está dividida en tres libros, faltando en todos el cuarto -anunciado por su autor-, pero que habría sido mutilado por cuestiones políticas. Claro, son suposiciones, por la enemistad manifiesta que Guzmán tuvo con algunos mandamases de la época y que le obligaron a expatriarse en Charcas.

¿Quién fue Guzmán?

Ruy Díaz de Guzmán nació en Asunción hacia 1560, hijo del conquistador Alonso Riquelme de Guzmán (1523-1577). Por parte de su madre, Úrsula de Irala, fue nieto del gobernador Irala. De noble prosapia, por lado paterno. Su niñez transcurrió en Asunción y Ciudad Real (en la zona de los desaparecidos Saltos del Guairá). Sus estudios los habría hecho con su padre. De muy joven participó en las empresas militares, participó de la fundación de Villa Rica y se casó con Juana de Oviedo. Fue uno de los fundadores de la ciudad de Salta, donde ocupó cargos oficiales y llevó adelante campañas guerreras contra los nativos de la zona.

De regreso a Asunción siguió realizando exitosas campañas guerreras. Tomó posesión de tierras en nombre del Rey y fue fundador de ciudades. Tan agitada vida no fue óbice para cumplir con lo que sentía, un compromiso con su tiempo y con la posteridad. De esa forma escribió su célebre libro, una paciente labor de años, en medio de sus avatares, luchas y fundaciones por tierras americanas.

De esa manera surgió el primer libro paraguayo, de manos de un hijo de estas tierras; un libro que fue terminado, según su propia rúbrica, el 25 de junio de 1612. De ahí la instauración del día del libro paraguayo, que hoy recordamos.

De ese primigenio autor, un historiador de la época colonial, el jesuita Pedro de Lozano refiriéndose a él dijo que era “un capitán igualmente diestro en el manejo de las armas que en el de la pluma, porque éste fue el que con estilo claro y apacible, consagró a la posterioridad las memorias de estas conquistas, en la historia llamada vulgarmente la ‘Argentina’…”.

La obra de Guzmán fue ampliamente utilizada por autores jesuitas como Nicolás del Techo, Guevara, el citado Lozano. También hicieron uso de su obra historiadores muy posteriores, como Juan Francisco Aguirre y Bartolomé Mitre, este en el siglo XIX

El primer editor de la obra de Guzmán fue el argentino Pedro de Ángelis. Para este editor, Guzmán, criado en las selvas americanas, no tuvo más maestros que el estímulo que “la actividad de su genio, ni más guía que una razón despejada”. Para otro estudioso, también mencionado por Quevedo, Ricardo Rojas, la prosa de guzmán “es tersa, castiza, eufónica: pero impersonal y fría. Compensa ese sencillo atributo de la corrección gramatical, que es la ropa limpia del pobre, el no haber incurrido sino por excepción en presunciones de gran estilo. De considerar este libro -dice- como un fenómeno en sí mismo; como expresión del alma de su autor y pintura de su tiempo, hallo hasta en sus errores y sus fábulas motivos de deleite, de movimiento, de color…”.

Por su parte, otro gran historiador, el doctor Efraím Cardozo, dice de la obra de Guzmán: “Es la primera autorreflexión que surge en la mente de un nativo, en la recién constituida provincia, acerca de sus orígenes”.

Sus últimos días los pasó en Asunción, donde fue autoridad cabildante. Habría muerto repentinamente el 14 de junio de 1629.

 

El libro en el Paraguay

La historia del libro en el Paraguay es tan larga como su propia historia. Una vez consolidada la presencia hispana, empezaron a aparecer volúmenes bibliográficos, pese a las prohibiciones emanadas de documentos reales, celosos de la difusión que pudieran tener ciertos libros con contenidos considerados heréticos.

Pero todas estas medidas no pudieron evitar que hubiera libros en América. El Paraguay tampoco estuvo ajeno a la necesidad de contar con libros y su modo de confeccionarlos. Como hemos visto, el primer libro conocido se concluyó en 1612, tres cuarto de siglo luego de la fundación de la ciudad de Asunción. Como dijimos, fue concluido ese día, pero fue publicado dos siglos después, aunque mencionado por muchos autores posteriores.

El arranque de la historia del libro como industria surgió en 1700 en el ámbito jesuítico, cuando fue construida la primera imprenta autóctona, que contó con autorización recién tres años después. Desde entonces, la historia del libro pasó por varias situaciones, por altibajos, pero siempre presente, conviviendo con los habitantes del país.

Fue en el siglo XIX cuando, con la adquisición de imprentas y la contratación de impresores por parte del mismo gobierno, en que la actividad se revitalizó. Luego de los duros y trágicos días de la Guerra contra la Triple Alianza, los gobiernos de entonces dieron suma importancia a los libros y no faltaron ciudadanos que pusieron a disposición de la ciudadanía sus propias bibliotecas, como el caso de los Sosa Escalada. Además, la brillante intelectualidad surgida del Colegio Nacional y de la Universidad Nacional produjo una interesante bibliografía sobre cuestiones relacionadas a la historia nacional en momentos en que era de rigor consolidar nuestra propia identidad.

El libro en nuestros días

Largo sería historiar la vigencia del libro en nuestro país, aun cuando siempre caemos en el lugar común de que somos un pueblo muy poco afecto a la lectura -que no deja de tener atisbos de verdad-. Producción siempre ha habido, pero es de justicia recordar a alguien que un buen día se vino de otras tierras con muchas ilusiones y proyectos bajo el brazo, allá por 1980 -o poco antes-. Ese alguien tiene un nombre, Juan Bautista Rivarola Matto. Con socios locales, como Alvaro Ayala y otros, encararon un emprendimiento que entonces sonó a quijotada: editar un libro por mes. Se logró. El negocio después fracasó, pero por razones que no vienen al caso. Lo importante es que se sembró la semilla. Y se cosechó bastante.

Poco tiempo después surgieron varias editoriales, como Alcándara, Mediterráneo, Arte Nuevo, Ara Verá, El Lector, RP Ediciones, Intercontinental, etc. Numerosas más aparecieron después; algunas de efímera existencia. Inclusive se emprendieron proyectos conjuntos de difusión del libro, como las ferias del libro, y hasta se fundaron gremios como la Capel (Cámara paraguaya de Editores, Libreros y Asociados), entre otros.

Actual presidenta de la Capel es una veterana en el negocio de los libros, Vidalia Sánchez. Tiene más de 30 años en la actividad del negocio libreril y como editora ya se viene acercando a las dos décadas.

Si bien hay bastante actividad en el mundo librero, no escasean los problemas. Estos, generalmente, aparecen cuando se busca una integración cultural. Es en esos momentos en que se nota que las leyes, los convenios o tratados, en realidad son letra muerta a la hora de implementarlas. Aun así, internamente, según Vidalia, el negocio está pasando por un buen momento. De eso hablan las decenas de títulos publicados anualmente.

Actualmente la Capel tiene 33 asociados (10 editoriales y 23 librerías); existen otros interesados a integrar la cámara y entre los proyectos en ejecución están las próximas ferias de libros de Caaguazú, de Encarnación, de Villa Rica y Ciudad del Este. Por otra parte, dijo Vidalia Sánchez, buscan abrir nuevos frentes, como los mercados de Concepción, Pilar, Pedro Juan Caballero y Filadelfia o Loma Plata, en el Chaco.

Además de estos proyectos de difusión, buscan consolidar el Plan Nacional de la Lectura, impulsado por el Ministerio de Educación y Cultura, además de trabajar en pro de la promulgación de una Ley del Libro que posibilitará un despegue del sector, especialmente, en estos momentos en que -según señaló- se nota un cambio de actitud del público hacia los libros.

Fuente ABC Color: http://www.abc.com.py

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s